Fundación FEPAIS busca erradicar la violencia atacándola de raíz y generando proyectos educativos y acuerdos de convivencia.

Mientras en el mundo recrudecen diferentes conflictos armados, aumenta el número de refugiados a cifras comprables con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y parecieran agotarse las instancias y las prédicas por la paz en regiones geopolíticamente estratégicas, en la Argentina, desde hace dos años una organización trabaja por la no violencia desde una dimensión distinta: buscar donde anidan las diferencias para aprender a dirimirlas.

Se trata de Fundación FEPAIS (Fuentes Educativas Para la Integración Social), ONG creada en 2012 que busca soluciones a la problemática de la violencia en la sociedad, a través de acciones que promueven el entendimiento. De esta forman elaboran y concretan proyectos que disminuyen la agresión y fortalecen la relacion por medio de principios elementales como el respeto por el otro y por los acuerdos de convivencia, el trabajo en equipo solidario y colaborativo y la resolución no violenta de los conflictos.

La fundación está conformada por un equipo interdisciplinario de sociólogos, psicopedagogos, psicólogos, psicólogos sociales, trabajadores sociales, docentes, médicos y abogados. Su leitmotiv es la cooperación como forma de enseñanza y aprendizaje. Considera, de esta manera, que los distintos ámbitos de relación que existen en la comunidad tales como escuelas, bibliotecas, comedores comunitarios, clubes, constituyen el ámbito ideal para transmitir valores y habilidades de colaboración, solidaridad y creatividad. Así, innova con herramientas prácticas que permiten mejorar el ambiente escolar, laboral y social. La entidad opera en todo el país y además crea proyectos más allá de nuestras fronteras para expandir su convicción de que los hábitos de convivencia son esenciales para un desarrollo ético y sustentable.

Marta Lescano, presidente y fundadora de FEPAIS cuenta el génesis de la institución. “Soy docente y escribí algunos libros, entre ellos “Para Comunicarnos”. Esto me hizo recorrer el país promocionando una forma de enseñanza distinta donde se privilegia la comunicación, herramienta fundamental para el desarrollo. A raíz de esto conocí varias escuelas. Poco tiempo después comencé a trabajar como capacitadora de los Ministerios de Educación nacional y provinciales, y para proyectos financiados por el Banco Mundial y la UNESCO”, dice Lescano. “En el marco de estos programas estuve en escuelas de entornos desfavorecidas con población muy vulnerable y empecé a observar signos de violencia. En una de estas instituciones una maestra de primer grado me contó que no podía dar clases porque un chico había incendiado el aula. Esto me llevó a investigar a la escuela y sus alrededores, donde había abandono, un medio ambiente degradado, y muchos chicos que convivían con esta situación. Y tomé conciencia de que el trabajo comunitario era fundamental, no sólo con docentes sino con las familias y el resto de las instituciones, y que había que fortalecer los lazos sociales. Así empezamos”, recuerda. “Primero en una escuela secundaria de Zárate donde creamos redes locales con la policía, la intendencia, los padres y los logros fueron muy interesantes. Los chicos continuaron sus estudios ingresando a la universidad, los padres fueron cambiando, algunos retomaron la escuela primaria o secundaria, etc.”, detalla y comenta que la fundación nació con el deseo y el firme propósito de establecer un programa de redes de cooperación sustentable, que sea con la gente del lugar.

El conflicto, en vez de un obstáculo, puede ser un desafío para transformar la realidad y para aprender la tolerancia y la aceptación y lograr una mirada humanizadora de la sociedad.

“El respeto por el otro parece algo básico porque el otro es mi hermano, aunque se vista diferente, tenga otras creencias, ideología, hable distinto. Pero tenemos las mismas emociones y los mismos deseos. No entender esto nos lleva a las guerras porque en realidad, la diversidad es lo más maravilloso que hay en el mundo”, enfatiza la presidenta de la fundación. Asegura que el conflicto es algo natural que va a estar siempre presente porque hay divergencia en el pensar y en el actuar. Pero ese conflicto, en vez de un obstáculo, puede ser un desafío para transformar la realidad y para aprender la tolerancia y la aceptación y lograr una mirada humanizadora de la sociedad.

“Es necesario cooperar, colaborar, transformar lo negativo en positivo, ver que hay detrás de la violencia. No queda otra”, reflexiona y dice que cuando la agresión se generaliza también surge un llamado a que haya más policías, más armas.

“Y esto también es caer en otro peligro. Nuestra propuesta es hacer prevención y provisión, diálogo, apertura mental, mirada de cooperación mutua, para ver cómo entre todos ayudamos a incluir a todos”.

La entidad lleva a cabo iniciativas que tienen detrás esa filosofía. “Lo que más necesitamos es que se sume más gente que quiera apostar a lo positivo, sin negar los aspectos negativos, pero trabajando por la unión, no en contra de nada sino a favor de”. Según Lescano, también necesitan que se sumen empresas, no sólo para apoyar a la ONG, sino también para trabajar esto dentro de la propia compañía.

ACCIONES CONCRETAS

Durante 2013 y en lo que va de 2014, Fundación FEPAIS ha realizado diversos talleres y programas en varias provincias y también en otros países. Entre las iniciativas realizadas figura la coordinación de una mesa de ponencias sobre tecnología educativa para la inclusión, Universidad de Palermo.; la edición de una colección de libros de tecnología inclusiva a cargo de docentes de diversas universidades; talleres de convivencia con docentes en varias localidades argentinas y regionales; talleres con distintos sectores comunitarios; el Proyecto: Face to Face entre Holanda y Argentina de educación participativa; programas educativos de alto impacto social a través de Departamentos de RS; iniciativa Escuelas sin violencia, junto con la Asociación Vincular, entre otros.

La entidad, además, ha logrado convenios académicos con la Escuela de Psicología Social del Sur; la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina: Asociación Civil Vincular, la UBACyT (proyectos de investigación y acreditación financiados por la UBA; la Oficina de la Mujer: Mesa de diálogo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. También cuenta con el apoyo de FLECHABUS, la Asociación Civil AIESEC ARGENTINA UBA, la Cámara de Mujeres Empresarias de Del Viso; la Cámara de Mujeres Empresarias de Zárate.; Federación de Comercio e Industria – Mujeres Emprendedoras, de San Nicolás de los Arroyos; la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires y la Cooperativa de Electricidad de Zárate.

También mereció distintas menciones y premios como la Bandera de La paz otorgada por el Senado de la Nación; un reconocimiento de la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad de Puebla, México; el Premio Nacional “Madre Teresa de Calcuta 2014” de la Biblioteca Popular homónima en Virrey del Pino, La Matanza, perteneciente al Consejo Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) que depende del Ministerio de Cultura de la Presidencia de la Nación. Además Marta Lescano fue distinguida como Embajadora de Paz por la Fundación Mil Milenios de Paz y Fundación PAE, asociadas con Naciones Unidas.

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